SIN SABER DE LETRAS


UNA NOCHE EN EL DRINK

Viernes, 01 Agosto 2014 17:25 Visto 2573 veces

Estuve de fiesta en un sitio moderno de diversión y bebida que para mi corta edad resultó un mundo extraño. Creo que las características de ese tipo de lugar son bien conocidas por todos: Muchas personas con poca o ninguna movilidad, cuerpos que se mueven sólo de la cintura para abajo, menores infiltrados de contrabando, una que otra caras conocidas, el clásico borracho cariñoso, a quien prometo dedicarle uno de estos escritos, los particulares saludos del discjokey a algún asiduo cliente de la casa, el mal olor, el reguero y la falta de papel en los baños entre otras travesías que pienso deben estar enumerando en sus recuerdos.

Sin embargo, nada podría haber escrito si no fuera por un hecho que llamó mucho mi atención. En pleno desarrollo de un denbow que mencionaba un caballo, el manejador del sonido bajó hasta su mínima expresión la música y haciendo uso del micrófono anunció el cumpleaños de la “Dama de Hierro”. Aquella mujer salió de la nada y con movimientos serpentinos hizo de la pista de baile uno de los anillos del Infierno de Dante.

Quiero dejar claro que sólo tengo 39 años soy una persona jovial; pero lo que vi esa noche me recuerda por qué mis padres insistían tanto en no dejarme salir de mi cuenta a las calles.

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